En éste artículo voy a intentar reflejar las diferentes visiones existentes del concepto deporte y la repercusión que está teniendo en el modo de entender el deporte por un gran número de personas. Entre otros aspectos, dentro del concepto de deporte surge el de competición y del que intentaré dar a conocer algunas de sus repercusiones en la manera de entender el mundo de las actividades físicas.

  1. Perspectivas del término deporte en la sociedad actual.

El concepto de deporte ha ido variando a lo largo de los años originándose dos grandes tendencias diferenciadas.

Por un lado, hay una forma de entender el concepto de deporte denominado «positivista». En ella, el origen del deporte se remonta como mínimo a los Juegos Olímpicos en Grecia, algunos autores incluso, retrasan la fecha de su origen a periodos primitivos en los que el ser humano tenía que desplazarse para cazar. Actualmente, esta tendencia está respaldada por aquellas personas que piensan que cualquier tipo de actividad física podría ser considerada como deporte y en el que la práctica de todo deporte es buena para la salud y el bienestar físico.

Por otro lado, existe una corriente «crítica» en la manera de entender el concepto de deporte. Para ellos, el origen del deporte sería mucho más actual, remontándose al siglo XIX y tendría como fundadores a dos personajes ilustres: Thomas Arnold director de una escuela de Rugby en las Public Schools inglesas y Pierre de Coubertin fundador de los Juegos Olímpicos modernos en 1896. Hoy en día, esta corriente se rige mayormente por la definición de Parlebas, quien define el deporte como “conjunto de situaciones motrices codificadas en forma de competición y con un carácter institucional”. Surgen 3 componentes:

  • Situación motriz codificada, con un reglamento propio.
  • Competición, con ganadores y consecuentemente perdedores.
  • Carácter institucional, regido por algún tipo de federación ó institución deportiva.

 

  1. Los problemas de considerar la parte competitiva del deporte como un negocio.

En la actualidad, se está utilizando el concepto de deporte de manera positivista, con el único y principal fin de recaudar cuanto más dinero mejor.

Por ejemplo, desde una visión purista del deporte crítico hay situaciones del deporte popular que no podrían ser consideradas como deporte. Así, la Behobia, carrera popular por excelencia, no podría ser considerada una actividad integrada dentro del deporte popular. Los motivos: no es necesario estar federado como atleta (implica la obligatoriedad de tener un seguro deportivo y hacer un reconocimiento físico), la propia carrera tiene una reglamentación propia e incluso, muchos de los participantes no están compitiendo. Pero, ¿Por qué creo que no están compitiendo realmente?

Es aquí, en el término de competición, en el que creo que nos estamos equivocando en el enfoque del mismo, ya que competir implica ganar o perder y sinceramente una persona que lucha por el puesto 10000 en vez de 12000 no está compitiendo realmente.

A mi modo de ver, nos hacen creer que estamos en una situación similar a la que podemos ver en una carrera por televisión, en donde los atletas muestran la dureza y el esfuerzo que requiere el hacer ese tipo de pruebas. Ese factor, hace que nosotros queramos imitarles, como de atletas profesionales se tratará, a emular ese tipo de hazañas atléticas. Generando un bucle de necesidad de entrenar más, correr más, apuntarse a más carreras…Resumiendo, gastar cuanto más dinero mejor sin tener en cuenta las posibles consecuencias de los excesos físicos.

 

  1. Diferencias entre los conceptos de competitividad y competencia, mostrando su relación con el deporte popular.

Como ya he expresado anteriormente, en mi opinión la mayoría de la gente que se apunta a carreras multitudinarias no están competiendo. Simplemente, porque el puesto que obtengan en la llegada a meta no va a ser excesivamente importante y en el caso de lo que fuere deberías plantearte ciertas cuestiones: ¿Soy deportista profesional?, ¿Vivo de ello?, ¿Estoy realmente disfrutando con lo que hago?, ¿Merece la pena llevar al cuerpo a ciertos extremos físicos y después estar lesionado?.

En este sentido, la competición sólo aporta ganadores y perdedores, sin valorar en exceso el proceso y sólo teniendo en cuenta el resultado final de la carrera. De esta manera, están surgiendo dentro del deporte popular una tendencia que emula al profesionalismo: dieta, entrenamiento, descanso e incluso doping.

A mi modo de ver la realidad, desde la perspectiva del deportista popular, debería valorar más el ser competente, que el ser competivivo.

Ser competente implicaría compararse con uno mismo, tanto en el proceso como en los resultados del plan de entrenamiento que esté llevando a cabo. Disfrutando de los entrenamientos, resultados y sobre todo, de la consecución de sus metas deportivas.

 

Conclusiones:

  • No toda actividad deportiva ha de implicar ser positiva.
  • La competición implica ganadores y perdedores, sin valorar las posibles consecuencias.
  • El negocio que rodea al mundo del deporte se alimenta de la gente que intenta emular al profesionalismo.
  • Ser competente es un valor mucho más educativo y satisfactorio que ser competitivo.